Fue así como en 1886 se aplicó la Ley Ingersoll la cual establecía las 8 horas de trabajo diarias la cual en un principio comenzó a ser respetada en diversos estados, pero con cláusulas que permitían trabajar a los obreros entre 14 y 18 horas. De este modo, se estaba volviendo al estado inicial, y la Ley no se estaba cumpliendo. Acto seguido, los sindicatos y organizaciones laborales se comenzaron a movilizar.
El 1° de Mayo de 1886 más de 200.000 trabajadores se encontraban de huelga, mientras que otra cifra similar amenazaba de paro. Durante dos días más estos sindicatos siguieron movilizándose en la ciudad de Chicago, dado a que esta presentaba las peores condiciones laborales. Durante estos dos días hubo un gran enfrentamiento entre la policía y los movilizadores, generando una batalla campal entre ambos bandos.
Pero los peores incidentes fueron los ocurridos el 3 de Mayo, día en el cual más de 50.000 manifestantes entraron en una guerra campal con una serie de rompehuelgas y en el ínterin, entró un grupo de policías armados que disparó a quemarropa sobre la gente, produciendo 6 muertos y un gran número de heridos.
Con motivo de reivindicación a los muertos en aquellos terribles días, se conmemora el primero de Mayo como día del Trabajo, representando también los derechos y amparo social de los trabajadores, hecho que fue mejorando a lo largo del siglo XX, hasta la última década, momento en el cual estos progresos comenzaron a retroceder debido a las influencias del neoliberalismo.
Fuente: www.sobrehistoria.com
"Combatamos la resistencia a los antimicrobianos: si no actuamos hoy, no habrá cura mañana".
El descubrimiento de los antibióticos y otros medicamentos antimicrobianos dio lugar a algunos de los adelantos más espectaculares en la esfera de la salud humana. Antes de que se introdujeran esas medicinas en el decenio de 1940, las enfermedades infecciosas cobraban la vida de decenas de millones de personas todos los años. Esos medicamentos ayudaron a aliviar la carga que suponen las enfermedades infecciosas.
Los primeros logros se consiguieron fundamentalmente en los países de mayores ingresos y entre los sectores más ricos de la población de los países pobres. En los dos últimos decenios, sin embargo, gracias a nuevas estrategias de salud pública y mecanismos de financiación, las comunidades más pobres han podido tener acceso a medicamentos contra enfermedades letales, como la tuberculosis, la infección por el VIH, la malaria, la neumonía y las enfermedades diarreicas. La venta privada de medicamentos para uso humano y animal también ha aumentado enormemente.
Se han hecho importantes avances, pero hoy día corremos el riesgo de perder muchos de esos valiosos medicamentos en la medida en que surgen organismos resistentes a ellos. La resistencia a los antimicrobianos es un fenómeno natural, pero se ve exacerbado por el consumo generalizado, excesivo e indebido de medicamentos y por la propagación de infecciones resistentes en los ámbitos de la atención de la salud y la agricultura. El comercio, los viajes y las migraciones contribuyen a que esos organismos se propaguen más entre las distintas comunidades y a través de las fronteras.
Algunas de las medicinas que salvaron la vida de nuestros padres y abuelos resultan inútiles actualmente. La resistencia a los medicamentos entraña enormes costos para los sistemas de salud y está cobrándose un número creciente -e innecesario- de vidas, por lo que amenaza con revertir una buena parte de los progresos que habíamos realizado en el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio relacionados con la salud. Podría también perjudicar los logros obtenidos con tecnologías y otros medicamentos modernos que se utilizan para combatir enfermedades no transmisibles. Tal vez lo más preocupante es que prácticamente se han agotado las fuentes para obtener nuevos medicamentos antimicrobianos y sustituir los que se han perdido.
Para el Día Mundial de la Salud en este año, la Organización Mundial de la Salud ha seleccionado el tema titulado "Combatamos la resistencia a los antimicrobianos: si no actuamos hoy, no habrá cura mañana". El surgimiento de la resistencia a los antimicrobianos es un problema complejo en el que interviene toda una serie de interesados y que es necesario encarar con urgencia y enérgicamente mediante una respuesta intersectorial amplia dentro de los países y a nivel internacional.
La Organización Mundial de la Salud hace hoy un llamamiento a la acción para aumentar la rendición de cuentas y detener la propagación de la resistencia a los medicamentos por medio de un conjunto de medidas de política en los seis ámbitos siguientes: la planificación conjunta; la vigilancia epidemiológica; la reglamentación de los medicamentos; el uso racional de los medicamentos; la prevención y el control de las infecciones; la innovación y las investigaciones. Los gobiernos, la industria y todos los interesados deben responder a este llamamiento porque están en peligro la salud mundial y muchos millones de vidas.
Ban Ki-moon
Secretario General
Naciones Unidas
Fuente: www.eclac.org
Tantas veces me mataron,
tantas veces me morí,
Sin embargo estoy aquí resucitando.
Pero si estoy a la desgracia
y la mano con puñal
por qué mató tan mal,
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces me borraron,
tantas desparecí,
ami propio entierro fui
sola y llorando;
hice un nudo en el pañuelo
pero me olvidé después
que no era la única vez
y seguí cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.
Tantas veces te mataron,
tantas resucitarás,
cuántas noches pasarás
desesperando.
Y a la hora del naufragio
y la de la oscuridad
alguien te rescatará
para ir cantando.
Cantando al sol como la cigarra
después de un año bajo la tierra,
igual que sobreviviente
que vuelve de la guerra.

El Día Internacional de la Eliminación de la Discriminación Racial se celebra el 21 de marzo de cada año.

El nacimiento del Día Internacional de la Mujer, contrariamente a lo que se creía en todos los aforos, no radica en un acontecimiento aislado, sobre el que ni tan siquiera existía consenso entre la historiografía norteamericana y la española, sino que ha de encuadrarse en un contexto histórico e ideológico mucho más amplio.
En la historiografía española la conmemoración del 8 de marzo se vincula, erróneamente, al incendio ocurrido el citado día del año 1908 en una fábrica textil de Nueva York, provocado por el propio empresario ante las obreras declaradas en huelga y encerradas en el inmueble. En la historiografía estadounidense se vincula, también erróneamente el origen del 8 de marzo a una manifestación de trabajadoras del sector textil en la ciudad de Nueva York que reivindicaban mejoras laborales.